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La primera vez que vi esta serie fue un soplo de aire fresco. Un programa de metatelevisión hecho por gente que verdaderamente conocía los entresijos de la misma. Inspirada en “The bachelor”, “Unreal” nos proponía conocer un poco mejor qué se cocía detrás de las cámaras y cómo se conseguían esos cortes y esas historias en este tipo de realities.

Puede que tenga buena parte de ficción pero poca duda cabe de que hay mucho de realidad en lo que presentan. La competición entre productores, el interés porque permanezcan los personajes más interesantes o que pueden dar más juegos, las declaraciones forzadas o robadas… todo ello tiene cabida en cualquier programa de este tipo y más cuando has visto cosas como “¿Quién quiere casarse con mi hijo?”, una obra maestra en este tema de la “manipulación” de personajes.

Pero, en esta temporada, le han dado una vuelta de tuerca a todo y se han pasado bastante. unreal

Apostaba por esa nueva unión entre Rachel y Quinn y creo que le podrían haber sacado mucho más jugo de lo que lo han hecho. Tan sólo hicieron falta dos episodios para que Rachel sacara su lado más inestable y Quinn dejara de considerarla un partner para volver a ser la madre que nunca tuvo.

Y es que Rachel sigue sin saber qué quiere y, a pesar de tener varias oportunidades para poder levantar el vuelo, toma todas las decisiones erróneas posibles y termina convirtiéndose en la marioneta de todos. Excepto de Jeremy, que es su completo esclavo.

Este año tenían buenas tramas, como la de la periodista infiltrada, la del nuevo novio de Quinn o la del pretendiente; pero me parece que se han quedado a medias en todas ellas. La locura en la que lo han envuelto todo les ha llevado a una línea de excesos que no sé cómo van a poder solucionar.

El final queda abierto, con muchos más secretos que esconder que la temporada pasada y unos personajes totalmente desdibujados. Pero es “UnREAL” y todo es posible en esta serie. Lo mismo la próxima temporada nos toca una de príncipes azules y felicidad por todos lados. Mientras tanto, creo que voy a seguir con “Quién quiere casarse con mi hijo”, que viene siendo lo mismo pero sólo con la parte maquillada que nos quieren vender.

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